El nacionalismo surgió en Europa en el siglo XIX como un movimiento político que pretendía exaltar la historia y tradición de una nación por encima de las demás.

Este fue la principal causa de la segunda guerra mundial, puesto que Alemania deseaba nuevamente “ser grande”, por lo cual el ejército alemán, al mando de Hitler, empezó a invadir la mayoría de países que se encontraban a su alrededor.

Hoy en día, parece que el nacionalismo ha regresado, puesto que países como China, EEUU, Rusia o Turquía, tienen presidentes que durante sus discursos han prometido restaurar la grandeza de sus territorios.

En China, el presidente Xi Jinping prometió en 2012 que su principal objetivo sería buscar un gran rejuvenecimiento del pueblo chino.

En EEUU, Donald Trump se comprometió a restaurar la grandeza de Estados Unidos; además, fue una de sus principales propuestas durante la campaña presidencial.

En el caso de Rusia, Vladimir Putin inició en 2012 un proyecto nacional, el cual tenía como propósito restaurar la grandeza de dicho país, aunque no estaba descrito de manera tan explícita.

Por su parte, Turquía, al mando de Recep Tayyip Erdogan, ha buscado inspiración en el antiguo Imperio otomano.

Consecuencias del nacionalismo en la economía mundial

Parte de ese nacionalismo ha sido el causante de la guerra comercial entre China y EEUU, puesto que este último ha intentado dejar de depender de los productos chinos, mientras que la otra parte no se ha quedado atrás. Por eso, la competencia geoestratégica en aumento es un problema de la actualidad.

Otras naciones que durante los últimos años han sido víctimas del nacionalismo son: Japón, donde Shinzo Abe ha liderado el renacimiento nacional; India, país en el cual Narendra Modi intentó impulsar el movimiento hindú; Hungría, en el que Viktor Orban tenía el anhelo de recuperar los territorios perdidos luego de la primera guerra mundial.

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